Entrando septiembre, como cada año, la ansiedad que sentía lo hacía estremecer tanto que hasta aquellos que estaba lo suficientemente cerca podía sentirlo con claridad y pensaban que era obra de la madre tierra, y en realidad no estaban para nada equivocados. Ese temblor o vibración lo acompañaba hasta ya pasado la segunda semana de octubre, casi con la desaparición de los vientos de temporada.
Si alguien hubiese estado atento a los eventos en el “cerro 15” quizás se habría dado cuenta de algo particular y quizás maravilloso o tenebroso, dependiendo de quién se diera cuenta, pero en este período todos estaba en otra sintonía, la sintonía de pasarlo bien junto con sus hijos o padres, de jugar, comer asados, beber y reírse de buena gana a costa de las tonteras que ellos mismos hacían.
Muchas semanas antes, despertaba en él esa infantil ansiedad con la primera briza de la anticipada primavera, y empezaba a moverse armoniosamente con el viento, pidiéndole además a éste que lo ayudara en sus aventuras de este año. El viento respondía en complicidad aumentando su fuerza y variando su dirección en forma caótica, solo para lograr su cometido. Hacer que la mayor cantidad de volantines caigan en sus ramas, para poder él jugar una vez más con ellos.
Si alguien hubiese estado atento, habría notado que ese aromo en particular tenía claramente la mayor cantidad de premios adornando sus ramas. Cometas y volantines de diferentes formas, colores y materiales, lleno por donde lo miren, parecía adornado para la ocasión. Poco le importaba el llanto de los otros niños, pues casi no los escuchaba teniendo su atención en el cielo y sus presas.
Quince años antes, Brayatan corría como loco con la una vara larga terminada en espino detrás de los “volantines cortaos”. Pasaba cada día en el cerro, ya que no iba más a la escuela, su madre, empleada doméstica puertas adentro no podía hacerse cargo de él, su padre, simplemente desaparecido, nunca supo si por los malos o por los buenos, educado a desinterés por su tía, iba derecho a convertirse en un paria. En una de las pasadas tratando de conseguir un “chilenito” simplemente tropezó por no ver el suelo, cayó de nuca y se rompió la cabeza en una de las piedras del lugar, nunca más despertó, nunca más le importo su destino, solo sabe que en cada septiembre la caza vuelve a empezar.
Cosas varias, tecnología y familia.... y descargos de la pega
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Cuento: Ese volantín es mío
martes, 18 de agosto de 2009
Cuento: Tay advertio güeón
Holas, les presento a .... (ratatatatatatata) Mi tercer micro cuento público!!!!!! (TADAAAA)
espero lo disfruten
¡Tay advertio güeón!
espero lo disfruten
¡Tay advertio güeón!
Con el corazón saliéndose del pecho y sudando como si hubiese estado corriendo la maratón de los diez kilómetros de Santiago, tratando de sacarse la modorra del cuerpo, acelerando el paso para poder llegar lo más rápido posible pero tratando sin éxito de no botar nada en su camino, ya que más de tres indefinidas cosas terminan esparcidas o deshechas en el suelo, caídas de alguna mesa o quizás apoyadas de antemano en su propio cuerpo, antes de quedar profundamente dormido por tercera ves en esa noche. Al fin, llega donde Josito estaba acostado, que estaba emitiendo un desgarrador llanto proveniente de lo mas profundo de su ser, con la carita hinchada y roja de tanto llorar, y con los ojos…. Esos ojos, envueltos en un velo de terror, que al solo mirarlos te infunden un miedo profundo y desconocido, pero que sin embargo recuerdas como muy lejano, y familiar, y que por un muy pequeño momento te envía devuelta a tu propia niñez.
Mari llegó tres segundos después afirmándose la bata mal puesta con una mano en el pecho y cojeando por lo que había caído poco antes. – Manu, ¿otra ves?, pensé que ya se le había pasado – dijo mientras abrazaba a su pequeño hijo para tratar de tranquilizarlo. – ¿Qué paso mi niño, que te asusta tanto?–. El pequeño Josito decía entre sollozos que no quería que ese hombre volviera, que le asustaba mucho verlo, y que le decía palabras que aun estaban prohibidas a su corta edad, pero que sin embargo entendía perfectamente. – Ya es el tercer año que pasa – le dijo el Manu a la Mari, sabiendo que ella misma también lo tenía presente. Y también sabía que duraría 4 noches más.
–Manu, ten cuidao güeon, este parece que sí esta cagao del mate, parece que habla en serio –, –No te preocupí Fuenzalia’ si a este lo manejo como quiero igual que al otro grupo de la semana pasa’–.
Manu llevaba apenas tres meses como guardia de la moneda, pero ya había tenido experiencia con deudores habitacionales antes. Mientras hablaba se acercaba cautelosamente al hombre que poco antes se había rociado con querosén y que blandía peligrosamente un lindo encendedor metálico, de esos que usan los vaqueros en el cine. –Hablo en serio conchetumadre, si te acercai aunque sea un poquito más, me prendo güeón, y voy a venir a güeiar a tus hijos desde el otro lao todos los años paco culiao, tay advertio güeon, todos los años, ya sabí, tay advertío!.
Aprovechando un pequeño descuido el Manu se lanzó hacia el encendedor, no lo suficientemente rápido, pues el tipo alcanzó a prenderse a si mismo y de paso quemando también al Manu en la cara y las manos.
Cinco días agonizó el hombre que protestaba por la injusticia ciega de los bancos y el gobierno, cinco días que estuvo solo acompañado por los otros miembros de la asociación, ya que su señora y e hijos habían ido a buscar mejor suerte al sur, donde sus familiares.
Cinco semanas la recuperación física del Manu, cinco meses de sesiones psicológicas. Ver morir a un hombre en esas condiciones es impresionante, mas aun cuando piensas que la culpa es tuya.
martes, 11 de agosto de 2009
Cuento: Lo leo en ti
Bueno, como una golondrina no hace la primavera ni una gota la lluvia, les dejo mi segundo cuentito público. Espero lo disfruten:
Lo leo en ti.
Lo leo en ti.
Los ojos son la ventana del alma, eso es lo que todos dicen, cuando alguna conversación trivial saca al baile algún tema sobre los ojos, lo dicen con una convicción de la que estaría orgulloso cualquier chaman que supiera que esto realmente es cierto, y es lo que yo puedo descifrar, tan fácil como el poder leer el periódico con la luz en la mañana. Te voy a dar un ejemplo:
Leo por ejemplo en ti, o lo que tú puedes decir que es adivinación, leo aquello que te ha quedado en la mente, los recuerdos que ni siquiera puedes recordar conscientemente, leo tu época de niño, el cuándo empezaste a distinguir letras, los juguetes de madera con símbolos, que acompañados de animales o payasos, representaban letras o números, y más adelante escribiendo descuidadamente tu nombre sobre alguna hoja y que tu madre ponía a la vista de todos con el pecho hinchado de tanto orgullo propio, por tener un nene tan inteligente.
Leo sobre las primeras cartas de amor, las que recibiste y de las cuales no te importaban absolutamente nada en un comienzo, las mismas que llenas de ternura despertaron después en ti la curiosidad urgente de un adolescente cegado por las hormonas y la premura. Leo la sorpresa que causo en ti la primera prueba de embarazo del consultorio, leo la sorpresa, y leo el miedo.
Leo más adelante el parte médico que describía en forma fría y sin emociones la partida de tu padre, la pena y dolor que te causó tan temprana pérdida, y en momento más necesario. Leo también la necesidad urgente y todas las solicitudes a la búsqueda de un trabajo, ahora hay dos familias que atender. Leo la carta que escribiste a la Universidad explicando tu necesidad y que sin embargo, a pesar que aceptaron, no pudiste cumplir. Tanto el tiempo como el dinero se hicieron escasos, y la universidad no es fácil. En ello también leo la carta del rector….
Leo el memorándum anunciando tu ascenso y después el otro, leo las solicitudes crediticias y tu primera escritura, leo tarjetas de saludos, cumpleaños y navidades, todas augurando éxito por doquier. Leo la carta al directorio sobre tus descargas con el supervisor, la reunión y el despido, fácil y frio. Una pequeña carta escueta anunciando la mala noticia.
Leo las firmas de sociedad, el nuevo negocio, los cheques rebotados, el fracaso….
Leo la carta que te dejó cuando te abandonó, te dejó solo, como todos.
-“Jorge, vas a empezar con él o que!, recuerda que hoy es el japi agër, y celebramos a la panchita”. Jorge pestañó un par de veces, como despertando del trance en el que se encontraba, miró a su alrededor, y tomando un par de utensilios de la mesa, empezó a trabajar en el cuerpo desnudo que se encontraba sobre la mesa. “bueno viejo, ahora vas a descansar de verdad” pensó mientras abría una de sus manos cerradas por el rigor mortis. En ella encontró una pequeña carta “Vaya esto no lo había leido” se dijo entre risa y sorpresa, quizás lo mío es solo imaginación. Miró al viejo una última vez, dejó la bomba funcionando, le cerro los ojos, apagó la luz y se fue introduciendo el papel en el bolsillo del delantal.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Cuento: Jaimito me viene a buscar
Entusiasmado y motivado por los cuentos que escribe otro bloguero es que les presento mi primer cuento público, dedicado completamente a mi abuela, quien nos dejo hace un par de años.
Jaimito me viene a buscar
Jaimito me viene a buscar
Sentada en su sillón de siempre, el que ha mantenido esa cómoda forma que le dio el tiempo y el uso de la siempre misma posadera, color verde viejo con señas que alguna ves tuvo también flores... Pero manchas ninguna.
Por alguna razón en ese lugar todo funciona sin inconvenientes y nada está sucio, pero todo viejo... si hasta la atmósfera le da un toque fantasmagórico a todo el lugar, iluminado siempre por lo que las ventanas dejan pasar y uno que otro foco, de los de veinte o cuarenta.
Siempre estaba escuchando a Tchaikovsky, Mozart y Los Quincheros, y siempre la obra mas conocidas de todos ellos. En esos momentos, la 1812... oh como disfruta de esa música, pam pam pam, cada ves que llegaba a esa parte hacia siempre el mismo gesto levantando una mano en angulo recto hacia adelante y acompañado con el pie del mismo lado diciendo ÑA - ÑA - ÑA - ÑA, turnándolos al compás de los cañones. Sentada o de pié, en la cocina o el baño, siempre igual, su gesto característico, adoptado quizás cuanto tiempo atrás en los años felices, los que realmente fueron felices, cuando aun trataba de malcriar a sus nietos con todo el amor que podía entregar. Amor que en un antes se había truncado, cuanto un infiel acompañante la cambió por otra.
En eso estaba cuando nuevamente siente la puerta, esperanzada en la posibilidad que fuera Jaime, mira hacia la puerta trasera aun sabiendo que el golpe vino de la otra, la de adelante, y se dice a si misma - "Por la pucha, ya llegan estas niñas a molestar otra ves, si no necesito na', no quiero na', solo quiero escuchar mi música ..."-
Cuando mira por las ventanas confirma su sospecha, y aunque le molesta a sobremanera se anima y se encamina hacia la puerta para abrirla y decirles un par de cosas, pero cuando abre otro mundo distinto al suyo la sorprende.
Se encuentra sorprendida y no puede expresar palabra, las niñas que en realidad de niñas no tienen nada, la toman suavemente de los brazos y la conducen a través de un semi oscuro pero no solitario pasillo hacia el comedor, alcanza a balbucear un ¿Quienes son uds? y otro mas firme ¿que quieren?, y lo que obtiene por respuesta le sorprende tanto como el lugar -"Sra Lala, ya sabe no?, yo soy la Maria y ella es la Manu, se acuerda no? tenemos que fijarnos que coma bien, mire que lo necesita"-. En ese mismo instante un aire familiar envuelve todo el lugar y a las personas, y se acuerda que no le gusta, no porque fuese malo, si no porque simplemente no le gustaba.
- ¿Donde esta la Miriam, y Jaimito? -. - "La Sra Miriam viene en la tarde y sus nietos mañana en la hora de visitas"-. -¿Nietos? ¿que nietos yo no teng.....? - En ese momento escucha la otra puerta, gira tan rápido como puede, porque sabe que ese si es Jaime. Al entrar nuevamente a su casa cierra tan fuerte la puerta que las cortinas caen y cierran todo paso de luz. Cuando abre la puerta trasera, una luz interior ilumina su cara de felicidad. El júbilo absoluto envuelve todo su ser y grita a toda voz "JAIMITO!!!" abalanzándose hacia el exterior. La puerta se cierne suavemente con un pequeño clic al quedar completamente y para siempre cerrada.
"Sra Miriam, la estábamo alimentando cuando de repente cerro los ojos y ya no los abrió más, se fué traquilita, ni siquiera sufrio se lo aseguro. Al ratito llegá el medico para hacer el acta, no se aflija, sus hijos ya también vienen, también les avisamos. Lo sentimos mucho de verda', si aquí la vamos a echar arto de menos."
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